Madoka: Una Crítica Después de la Tormenta


Madoka había resultado una serie desconocida para un servidor aun cuando se estreno con gran éxito hace dos años. Aunque mi costumbre desde hace ya cinco años es revisar las listas de estreno de anime cada temporada, siempre termino por escoger ciertas series por los gustos que tengo. Antes había intentado ver todas, pero entre el tedio, el trabajo, la conquista mundial, no hay tiempo para todo.

 Cuando vi la reseña no me “prendió”, así que no hice el esfuerzo de verla en su momento.

 Fue hasta a finales del año pasado, gracias a El Crapcast, que me decidí por bajar los primeros tres episodios. Sin embargo, apenas pase por el segundo episodio y decidí dejarla. La serie no tenía ese punch que muchos decían y hasta me parecía un tanto tediosa. Pero nuevamente, cuando no tenía que escuchar hace un par de meses, mientras iba al trabajo, me baje el dichoso especial del podcast el cual dedicó a esta serie. Por algo, tal episodio resulto ser el primero en su categoría. Simplemente hablaron de la serie hasta morir y con tantos conceptos que me dejaron pensando “¿Vale la pena realmente?”.

Y pues sí, la termine viendo, con las expectativas que hay o no hay. Aunque de la serie se ha hablado, quiero poner mi granito de arena…aunque de manera distinta.

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Madoka viene a retomar ese uso de arcos argumentales sobrepuestos. Samantha, una amiga que mencionare muchísimo en mis escritos (¡Comadre!)  ya me había platicado que Guy Ritchie tiende a usarlos en sus historias. Sherlock Holmes, las dos pelis del 2010 y 2012 son un buen ejemplo de ello.

Sin embargo, este tipo de historias rara vez se ven en el anime. Tal vez el primero en tocarlos de manera tan explícita, fue Neo Genesis Evangelion, donde pese a tratarse una serie de mechas y chicas guapas, tal como dijo Hideaki Anno, en realidad tenía muchas líneas argumentales superpuestas.

Luego vinieron tantas series al respecto, como Serial Experimental Lain, que trataron de continuar este concepto. Sin embargo, hubo un momento que volvimos a lo mismo, a enfocarnos en series que solo tenían una a dos líneas argumentales conjuntas, y centrarse en temas ordinarios, que no requirieran un mínimo de pensamiento, o solamente en mera acción (Naruto, Bleach, One Piece o Fairy Tail son series que solo se enfocan en la acción, mientras otras como Kimi ni Todoke o Skip Beat, se enfocan en el “vivir” de los personajes, creando situaciones entre dramáticas y románticas).

No digo que Madoka sea el “nuevo” Evangelion como muchos sites o especialistas han venido a pregonar. Es más, ni diría que tiene ese nivel de complejidad. Sin embargo, se sale bastante de lo que vemos hoy en día. Para empezar, enfoca la llamada “realidad” diaria de una manera vívida y bastante cruda.

Claro, es difícil verlo, cuando la serie comienza como cualquier anime. Madoka vive en un mundo tranquilo y normal, hasta que descubre que hay chicas mágicas que protegen al mundo de las llamadas “brujas”. Entes demoníacos salidos de quien sabe donde, que amenazan con destruir a los seres humanos. A primeras, esto parece algo visto en otros animes. Sin embargo, conforme avanza la serie, vemos que nuestra protagonista conoce la verdadera realidad de la situación.

Ciertamente hay un desarrollo de conciencia por tenerlo o no, pero esto se va saltando hacia momentos “serios”. En cambio, Madoka constantemente maneja ese precio que tienes que pagar por ser una chica mágica: vendes tu alma por un deseo que tienes que pedir de manera exacta y concisa. Sino, este mismo deseo puede volverse en tu contra y ser tu carga, tu perdición.

La serie dibuja a cinco chicas, cada una pide ser una chica mágica por un deseo “egoísta”. Sin embargo, ese deseo les va acarreando problemas al momento de usar sus poderes.

Curiosamente, Madoka encarna lo contrario a las demás. Ella no rechaza su destino, lo acepta, y claro, acepta sacrificarse, pero justo como decía al final, esa misma esperanza contrarresta la desesperanza y termina por ser un deseo que no acarrea problemas a los demás, sino a ella misma, cosa que igual acepta.

Madoka es una metáfora a que la vida no puede tener atajos, sino solamente un camino recto, lleno de sufrimiento. Si quieres saltarlo, debes sacrificar algo a cambio.

Debo decir que la historia me dejo un sabor de boca amargo. Si por algo veo anime, es para no ver lo que me toca siempre en el trabajo. Es triste a veces a los pacientes recordarles su realidad y que esta es difícil de combatir.

Sin embargo, también se plasma de una forma maravillosa esta situación y no dejo de aplaudir como los autores lograron llevarlo en 12 episodios, que no solo tenían diálogos altamente profundos, sino también supieron rematarlos con buenas dosis de acción y de situaciones formidables.

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Tal vez lo más desagradable de la serie, es el mismo Kyubey. Un zorro que me pareció lo más nefasto de la historia, no tanto por como lo pusieron, sino por ser la encarnación de lo que la realidad espera de los seres humanos.

Finalmente, quiero resaltar al mejor personaje, que es la misma Madoka. A primeras, parece el personaje femenino menos carismático de la serie, ciertamente inicia llorando y constantemente sufre, pero al final eso le ayuda para tomar la mejor decisión y afinar al máximo su deseo. Madoka viene a representar ese tipo de personaje que no te identificas, porque es chocante, es la representación de tu propia debilidad, pero luego viene a ser lo que aspiras a ser: alguien cuerdo, ecuánime y con un enorme corazón.

No por algo, la misma madre de la protagonista llega a sentirse orgullosa diciendo “hemos críado a una niña estupenda”.

Más razón no podría dar.

¿Recomendaría Madoka para quienes no la han visto? Absolutamente. Sin embargo, sería con el ánimo de ver una serie distinta, que te haga pensar.

Sin embargo, tampoco se la tomen tan en serio. No es el Evangelion del nuevo siglo, aun esta lejos de eso, pero al menos, es refrescante ver algo diferente en estos días. Tal vez este sea un motivo por el cual elegí no ir a ver las películas en los pasados meses (eso y que no había dinero).

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2 Respuestas a “Madoka: Una Crítica Después de la Tormenta

  1. Yo también vi Madoka hace poco
    sobre todo por los comentarios que la encumbraban diciendo que no era cóomo ver nuevamente Sailor Moon, dónde se tocaba muy superficialmente el sacrificio que las chicas hacian al convertirse en guerreras del la justicia, el sacrificarte no es algo bonito y puedes caer en la desesperaza, te pierdes y en forma más que símbolica te conviertes en aquello contra lo que luchas.

  2. Voy a tocar eso en una reseña que voy a hacer proximamente, llamado “la amabilidad del digielegido”, donde hablare de como es vista la amabilidad desde cierta concepción en el anime y en personajes como Ken Ichijouji (Digimon), Anji (Samurai X), etc. etc.

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