El Hobbit: Un Viaje Inesperado | Reseña


El Hobbit es un libro más que recomendable para los pequeños del hogar. Les ofrece prácticamente todo lo que puede esperar su imaginación vivaz. Tiene batallas, bestias feroces y criaturas majestuosa y un fuerte mensaje de valores y amistad.

Es un libro tan ameno que cualquier adulto puede disfrutar de su lectura sin problemas e incluso puede volverse a sentir niño otra vez.

Finalmente y después de varios años del éxito rotundo que tuvo El Señor de los Anillos con su puesta en escena, no era para menos esperar que también se llevara a la pantalla grande esta primera aventura de Bilbo Bolsón. Y aunque ha pasado quizá demasiado tiempo, la espera ha valido la pena.

Así es como finalmente vemos esta gran aventura en la que un mediano hogareño y pacífico se une a la compañía de Thorin “Escudo de Roble” para salir en la búsqueda de lo que le fue arrebatado a todo su pueblo en compañía de 12 de sus más fieles compañeros, junto con Gandalf “El Gris” en un largo camino hasta la Montaña Solitaria, en cuyas entrañas yace la ciudad caída de Erebor, uno de los reinos más prósperos de los enanos, donde satisfacían su sed de oro y riquezas con las enormes betas de manaban de sus gigantescas paredes.

La cinta nos pone en rápido contexto de lo ocurrido con la llegada del dragón Smaug, quien llevado ahí por su codicia, invade el reino de Thráin II, destruyendo también Esgaroth, uno de los más grandes reinos comerciales de los hombres al pie de la montaña.

Cada escena esta retratada con toda la capacidad destructiva de un dragón que en el libro vierte sobre nuestra imaginación.

Evidentemente se guarda toda sorpresa acerca de la apariencia final de Smaug, pues se pretende que sea la piza clave al final de la historia, al igual que en el libro.

Peter Jackson echa mano de los actores que inmortalizaron la puesta en escena más grande de la obra de J.R.R. Tolkien y veremos a un Frodo Bolsón como en los tiempos de la primer trilogía. De hecho la narración de esta nueva entrega del universo de la Tierra Media nos pone justo en el momento en el que Gandalf arriba en La Comarca para los festejos de San Juan, donde Bilbo le cede el anillo único a su sobrino para comenzar con su gran encomienda.

Las primeras imágenes del territorio Hobbit son sumamente pintorescas, realmente es un lugar aislado del mundo, donde jamás pisara la maldad ni por equivocación. Cada camino, cada jardín que se retrata es reconfortante, además los colores y el detalle de las locaciones no se pierde en ningun momento.

Los diálogos que sostiene el mago gris con el despistado hobbit son idénticos a los que se nos narra en la novela y están llevados con todo el ingenio que se precia para comenzar a dejar en claro que al igual que la obra escrita, esta distará un poco de El Señor de los Anillos en cuanto a lo amigable de su narrativa y dándole escala a la seriedad del propósito entre estas dos búsquedas sin igual.

La actuación de Martin Freeman (John Watson en la serie de TV “Sherlock“) como Bilbo es realmente disfrutable. Es un pequeño personaje que no escatima en expresar a cada momento lo insignificante que se considera y el miedo que tiene de dejar lo que conoce, lo que siente seguro. Sus expresiones siempre brindan un toque de húmor que raya en la inocencia que sin duda extrañaremos mientras crece el personaje.

Esto desde luego es sumamente importante porque es precisamente ese punto donde radica el encanto de las historias de Tolkien; el que nos muestre un punto de partida de algo tan pequeño, para resolver un suceso sumamente importante y de enormes proporciones. Usar la palabra aventura como una simple excusa para desentrañar miles de historias y conocer leyendas que vuelven a la vida a cada paso del camino. Y vaya que si se hará hincapié en retratar en esta adaptación cada evento importante dentro de la obra original que las palabras dejaron a la imaginación de muchos lectores a lo largo de los años.

Rápidamente saltan a la pantalla la singular compañía de enanos que son invitados sin previo aviso al hoyo hobbit. Cada uno de ellos es mucho más sórdido y quizá menos caricaturezco que su versión en papel.

Aunque para su autor, los enanos son seres pintorescos que en muchos momentos llega a comparar con los hobbits en cuanto a tamaño y modales (de ahí incluso que se encuentren estas dos razas para esta historia) en esta adaptación no veremos a estos seres tan fieles a la visión con la que fueron creados y descritos.

Thorin, según la orbra original de Tolkien

Thorin, según la orbra original de Tolkien

Su autor los describia de formas graciosas: regordetes, de enormes barbas y con capuchones sobre sus cabezas que hacen juego con lo diverso de su propio carácter, siempre saliendo con su capa para soportar las inclemencias del clima a lo largo de su paso. Pero los enanos de la película empatan con todo el diseño de la trilogía de El Señor de los Anillos.

Visten colores más opacos y si bien algunos de ellos incluso en un primer plano lucen como hombres medianos, también los hay liliputienses, es decir, enanos con proporciones completamente correctas pero a menor escala, como en el caso de Fili (Dean O’Gorman) y Kili (Aidan Turner), los más jóvenes de la compañía y también los más ágiles.

Quizá el más caricaturesco sea Balin (Ken Stott) el viejo compañero de armas del rey sin corona, ya que su nariz y su barba estilizada son un juego de contradicciones bastante llamativas pero agradables a la vista, es por tanto, el diseño más cliché que podríamos encontrar, pero por lo mismo en el se ha vaciado un protagonismo sumamente útil, pues al ser el compañero de batalla del otrora príncipe, conoce muchos pasajes de su historia y esto dará pie a que le den en esta adaptación toda la dimensión que requiere Thorin, no solo como el testarudo enano que se siente el jefe, sino como el testarudo enano que en realidad merece ser el jefe de su pueblo.

Dwalin rockea.

Dwalin rockea.

Otro de los diseños interesantes es el de Dwalin (Graham McTavish), el más belicoso de los enanos.

A este no solo se le quito el capuchón de color chillante sino que además se le ha agregado una calvicie que deja de manifiesto unos fantásticos tatuajes rúnicos para denotar más su carácter de guerrero. Incluso es el que lleva más armas de todos en la compañía. Lo cual también es importante porque al final de cuentas la campaña que se emprende en esta primera cinta es de un riesgo total y es bueno que nos recuerden que a pesar de los años, muchos de ellos siguen siendo fieros guerreros, hasta parece  bárbaro en miniatura.

Los demás enanos son un tanto preocupantes.

Tienen atuendos muy divertidos y desarrollados, sin embargo de facto es bien sabido que el que una guión tenga muchos personajes representa un reto de narrativa y de equilibrio protagónico entre todos ellos, aunque se establezca la importancia de cada uno, tarde que temprano en algún momento se tiene que echar mano hasta del más prescindible, pero por lo pronto en esta primer entrea de El Hobbit hay unos que lucen como llegados en paquete y que cada uno por su lado no tiene gran cosa que ofrecer, como sea es demasiado pronto para criticarlos en estos momentos.

En esta parte lo que resuelve el director es usarlos como elementos humorísticos para suavizar las situaciones que pudieran parecer más tensas, recordándonos de vez en vez que estamos frente a una obra que en primer lugar está dirigida al público infantil.

Thorin está muy bien retratado. Richard Armitage hace un gran papel como el líder del grupoy tiene toda la presencia inicial que uno ni se imagina dentro de la obra escrita.

Incluso, desde mi punto de vista personal, uno siempre esta prendido de Bilbo y Gandalf y aunque los enanos tienen su merecido carisma, desde su primer encuentro Bilbo nos hace entender que estos son invasores de su pacifica vida y que lo llevan a un terrible lugar de donde nadie sabe si volverá. De ahí que cueste trabajo encariñarse con los enanos mientras avanzan las páginas.

Pero para esta adaptación esto se corrige inmediatamente.

Ian McKellen (el viejo Magneto en las cintas de los X-Men) como Gandalf sigue afianzando completamente a los fans. No tendría por qué ser de otra manera, de hecho el personaje es prácticamente el mismo, con diferencias tenues pero notorias en su aspecto. Aunque claro, qué tan joven podría lucir un Istari que ha estado desde los principios de la Tercera Edad del Sol sobre la Tierra Media.

A diferencia del libro, las salidas de la historia de Gandalf son mucho más consistentes y rara vez se nota su ausencia, lo que le da un ritmo mucho más fluido a todo el relato en sí.

Eso sí, no se entiende mucho la motivación de Bilbo para seguir a la compañía de Thorin y sus amigos. En el libro pareciera ser más una cuestión de malentendido por la presión que ejerce Gandalf sobre el somnoliento hobbit. En la cinta simplemente pareciera que se decide acompañarlos sin mayor explicación y aún después de haberse desmayado del susto con cada cláusula de defunción del contrato enano.

Por si se lo preguntaban, si, también existen canciones en esta cinta. Pero no son tantas como en el libro. De hecho solo recuerdo dos que tienen lugar en el agujero hobbit, ambas completamente contrastantes, pues mientras una pareciera establecer el espíritu infantil, la segunda ante la negativa de Bilbo de empeñarse con la compañía enana es más solemne y hasta sombría.

El encuentro con los trolls: Guille, Berto y Tom es muy bueno también, aunque estos personajes pierden la personalidad y aún así guarda su merecido parecido con la obra escrita aunque resolviendose de una mejor manera para darle más peso al pequeño hobbit dentro de toda la situación. Además claro de ofrecer un pasaje chusco con enanos regordetes metidos en sacos pestilentes rogando por su vida.

Radagast el Istar hippie

Radagast el Istar hippie

Y qué decir de la agradable aparición de RadagastEl Pardo” (Sylvester McCoy). Sinceramente nunca lo hubiera imaginado así.

No entiendo todavía cuál es la relación de los colores de cada uno de los miembros del consejo de los Istari, pero la naturaleza tan hippie de Radagast realmente es algo muy cómico de ver pues de verdad es como una especie de druida mezclado con un junkie. El clásico personaje poderoso del que no se espera nada hasta que surge una situación de verdadero peligro.

La escena en la que habla y coexiste con los animales del bosque coronada con su trineo de liebres galopantes pudiera parecer demasiado y aunque realmente no lo vemos luchar, si realiza algo más que un simple cameo ofreciendo uno de los primeros elementos para amarrar El Hobbit directamente con la gran batalla por la Tierra Media que se llevará a cabo 60 años después.

También la participación de Gollum (Andy Serkis) es muy buena. Nos presenta a una criatura que, si bien si esta bastante transtornada y cambiada por la maldición del anillo, no posee esa maldad tan latente y los juegos con su doble personalidad y sus enormes ojos de caricatura japonesa cuando esta bajo el influjo de su “lado bueno”  aunado a sus acertijos apoyan aún más el concepto familiar de la cinta.

Otro de los elementos importantes de mencionar es la definición de un antagonista para catalizar el paso del relato, y este es ni más ni menos que Azog el orco páildo.

Su diseño es interesante, incluso de repente pareciera evocar la apariencia orca de un Kratos (God of War). Bestial como cualquier orco y con cicatrices en forma de caprichosos tatuajes que parecieran haberse trazado con algo sumamente filoso. Y para hacer juego, nada mejor que un wargo del mismo color, simplemente encantador.

Este personaje dentro de la mitología de la Tierra Media, fue quién decapitó al rey Thror, padre de Thráin, quien ahora viene a jugar una rencilla personal contra Thorin para arreglar viejas cuentas pendientes, ya que además también este lo daba por muerto después de haber rebanado el brazo de su adversario orco en plena retirada de la funesta batalla que perdiera su abuelo.

Durante todo el libro se están levantando viejas piedras del pasado y se recuerdan viejos enemigos, batallas importantes que forjaron amistades o que las destruyeron y el contrapeso que se crea con esta criatura es muy necesario para que no todo parezcan sucesos meramente aislados y poder hilarlos tan bien como lo logra finalmente.

Otro de esos sucesos creativos para atar cabos es la aparición de SarumanEl Blanco” (Christopher Lee) y su encuentro con Galadriel (Cate Blanchett) la reina de los bosques de Rivendel.

Como ya mencioné anteriormente de lo que se trata es de amarrar toda las películas basadas en la obra de Tolkien y juto con la infiltración de Radagast en las tierras del nigromante, se estarán haciendo guiños constantes al resurgimiento de Sauron.

Aunque claro, el hecho de que estemos viendo esta adaptación en calidad de precuela no nos permite sorprendernos ante la apatía de Saruman por el descubrimiento realizado por “El Pardo” en la inhóspita Dol Guldur, de dónde viene algo siniestro envenenando los bosques.

En definitiva nunca creí que experimentaría nuevamente la satisfacción de ver una adaptación de uno de mis libros favoritos.

La cinta de Peter Jackson es sumamente divertida, con logros a nivel técnico y con una gran historia por contar.

Se nos señalan los sucesos más importantes y esas interesantes regresiones en las que se nos cuentan aspectos importantes de la historia del pueblo enano están realizadas con un esmero que obviamente nos deja con muchas ganas de la siguiente entrega.

Tiene momentos sumamente conmovedores que definen mucho más la personalidad de nuestros personajes más importantes sin quitarte el buen sabor de boca de una escena de acción, que sin violencia sumamente explicita, logra ponerte en el momento de mayor excitación. Y es solo cosa de que vean ustedes mismos la batalla contra los orcos o la titánica batalla de los gigantes de piedra (que superó todas mis expectativas) y entenderán a que me refiero.

Volviendo un poco al apartado técnico, si bien es cierto que la cinta fue filmada para poder ser proyectada a 48 fps que es el doble de exposiciones para darle mayor fluidez a la imagen, yo lo considero innecesario.

Pero eso seguramente será una cuestión generacional pues muchas personas hemos disfrutado de los 24 cuadros por segundo desde siempre y esa óptica tan fluida que nos presenta la tecnología de punta no es algo que busquemos al final de cuentas.

En lo personal cuando veo un título en Blue Ray me da toda la impresión de estar viendo una telenovela y yo lo que realmente busco es ver una película.

En cambio la alta definición si es algo que me gusta mucho, pero actualmente es muy difícil poder apreciarla con el efecto de 3D con la que nos quieren vender estos lanzamientos de alto calibre las cadenas de cine.

Son pocas las películas que considero seriamente para poder apreciarlas pagando más por una sala con todo el confort posible y El Hobbit definitivamente fue una de estas y es realmente una pena que las exhiban en salas digitales donde podrían lucirla de la mejor manera, pero esa misma resolución que pueden alcanzar se pierde completamente con el famoso efecto tridimensional.

Cuando hay paneos circulares en las escenas con grandes construcciones, los detalles sobre sus paredes se pierde por completo en una mancha que resulta de la imposibilidad del ojo humano de desmembrar  algo que desde la adaptación a 3D no está perfectamente rescatado.

Recomiendo ver El Hobbit a lo más en una sala digital, en su idioma original desde luego para los más versados y en español, sin duda, para llevar a los niños, porque eso si, les garantizo que ellos la pueden ver y disfrutar. La violencia es moderada y no hay suficiente sangre como para escandalizar al más purista entre los espectadores.

Y si pueden darle una oportunidad al libro no lo piensen dos veces, tienen tiempo de sobra ya que la película no llega ni a la mitad de esta fascinante historia. Es una lectura memorable que a más de 75 años de haberse publicado maravillará sin duda a chicos y grandes por igual. Después de todo John Ronald Reuel Tolkien no era cualquier persona sino un creador de mundos.

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2 Respuestas a “El Hobbit: Un Viaje Inesperado | Reseña

  1. Saludos, brother. Te felicito por tu reseña.

    Se podrían alegar mil cosas en relación al libro pero a final de cuentas, y aunque haya demasiada gente convencida de que llevar la contra en todo y a todos es filosofía pura, yo creo y opino, con todo el derecho que me da el ser un guerrero de Tolkien desde los 13 años, que resulta ser una buena adaptación. Por supuesto que siempre voy a preferir el libro sobre la película, pero ese no es el tema, el tema es valorar el tan noble esfuerzo realizado por adaptar todo ese mundo tan vasto y extenso que es la Tierra Media con todas y cada una de sus criaturas, y no solamente criticar negativamente ni menospreciar el gran y poderoso valor cultural tanto del libro en primer lugar, como de su filme y las enseñanzas que ambos nos dejan.

    Y vamos por partes. Recordemos que ésta saga originalmente iba a ser de dos entregas, y debido, ¿por qué no decirlo?, a intereses económicos, se decidió que fuera una trilogía; a mí en lo personal no me molestaría que hicieran una película por capítulo del libro, cabe aclarar; después de todo quienes se quejan de que duran mucho es porque no las disfrutan o no les gustan, lo cual está bien, no todas las películas son para todo el mundo.

    Y ya hablando de la película en sí, creo que el mayor acierto de Jackson es hacer una adaptación que involucra elementos tanto del libro como de su propia creación y de otros textos de Tolkien. Los Apéndices juegan un papel de suma importancia en el filme pues es ahí donde se narran las historias de los enanos en relación a sus viejas rencillas con los orcos y trasgos de Moria y sus alrededores, especialmente con Azog, quien dicho sea de paso, al principio me resultó una patada en las bolas que lo hayan involucrado tanto en la historia de la película, no porque no lo merezca, sino porque no entendí esa jugada; ahora sé que Thorin jugará un papel muchísimo más importante en la batalla final. Recordemos que es el hijo de Azog, Bolgo del norte, quien comanda al ejército de orcos y que a la vez, quiere la cabeza de Thorin.

    El Concilio Blanco (la reunión en Rivendel de Gandalf, Saruman y los elfos) es un gran acierto, pero honestamente no lo esperaba de esa forma, se me hizo una escena metida con calzador, sobre todo porque en el tiempo real de la película, ese encuentro todavía no ocurría en ese momento, sino cuando los enanos entran al Bosque Negro. Es en ese encuentro, según Los Apéndices, que Saruman ya sabía de la existencia de un poder extraño en Dol-Guldur pero no se los informó por alguna oscura razón del mago blanco. Recordemos que Saruman, algunos años atrás había descubierto que los servidores y espías de Saurón rondaban cerca de las laderas del lado este de las montañas; su intención en el Concilio Blanco era persuadir a Gandalf de que vigilara Dol-Guldur, por eso su actitud tan sospechosa en la película queriendo desviar la atención de todo ese hecho. Es en este punto donde también he de tocar el tema de Radagast, de quien tengo qué decir que no me gustó cómo lo manejaron, lo pintan como un tonto y no lo es, nunca lo fue, sin embargo su participación tiene qué ver con no despegar a Gandalf de la Compañía de enanos, pues es bien sabido que fue el mago gris quien hizo todos los descubrimientos que le atribuyen al pardo casi 150 años antes del comienzo de esta aventura, aún y cuando Saurón comenzó a rondar Dol-Guldur como 900 años atrás. Y el Nigromante, como lo mencionan, no es otro más que el mismo Saurón, aunque otros pensaban que era el Brujo Negro de Angmar u otro nazgûl.

    La escena de Bilbo y Gollum es simplemente la mejor de la película, esa escena vale todo el boleto, palomitas y demás que hayas gastado para entrar a verla. La inclusión de Frodo al inicio es también otro acierto, pues como bien mencionas, es ahí donde llega Gandalf a la Comarca luego de 60 años. Por cierto, Gandalf volvió para el festejo del cumpleaños 111 de Bilbo, que es cuando le cede el anillo a Frodo. Frodo y Bilbo en realidad son primos, no tío y sobrino.

    Me quedé perplejo en cómo mostraron Erebor y todo su antiguo esplendor, los salones, las escalinatas, las salas llenas de oro, excelente, eso superó todas mis expectativas, y pensar que todo eso lo vamos a ver más a detalle en la siguiente entrega, me resulta todavía mas excitante. La escena de lucha entre trasgos y enanos dentro de sus cuevas me resulta atractiva aunque a veces parezca sacada de alguna caricatura como la de Tom y Jerry, recordemos que en el libro es muy corta y casi no se dan detalles, una captura en la oscuridad, sólo unos cuántos espadazos de Glamdring y Orchrist, unos fuegos artificiales, unos cuántos orcos muertos, una pelea contra el rey trasgo, una persecución apresurada y adiós, casi todo lo demás se centra en el descubrimiento del anillo. Aparte aquel lugar no eran tan extenso en el libro, aquello no eran las grandiosas y enormes Minas de Moria, no, eran túneles, pasadizos que se cruzaban, alguna caverna grande y ya. Por eso digo que es un acierto y de hecho pensaba que sería más larga, y a lo mejor sí lo será pero en la versión extendida.

    Hablando de la V.E. hay qué decir que hubo escenas en los trailers y fotos por la red que no salieron en la película, por ejemplo, escenas de Rivendel, de cuando Bilbo ve los fragmentos de Narsil, otra foto donde Gandalf está en lo que parece ser Dol-Guldur a punto de caer de una altura considerable y alguien lo ataca, quien lo ataca al parecer es Thráin, antes de entregarle el mapa y la llave de la puerta secreta.

    En fin, como hooligan tolkieniano que soy, le doy 2 de 5 estrellas al filme, y como aficionado al cine, a las películas fantásticas, le doy 4 de 5.

    Yo la vi en 3D-IMAX y también en HFR. El HFR es bueno pero apenas va comenzando, a algunos no les gustará y lo que mencionas del 3D es totalmente cierto, hay cosas que se pierden, como el barrido de algunas escenas, secuencias rápidas. Eso sí, en ambos formatos Smaug se ve de rompe madres, y la escena final donde pestañea está de rechupete. Había leído que Jackson dijo que no mostrarían nada o casi nada del dragón hasta el estreno de la segunda película en el 2013, ojalá así sea y que nos sorprenda. Por lo pronto ya rondan por ahí la primeras dos imágenes de La Desolación de Smaug, una donde está Bilbo medio tumbado o escondido entre montañas de monedas de oro y otra donde Bardo el arquero está hablando ni más ni menos que con el viejo conocido Légolas en Esgaroth, mejor conocida como la Ciudad del Lago…

    Será larga la espera…

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